miércoles, 9 de junio de 2010

Nuestra Señora del Carmen de la Tirana

Nuestra Señora del Carmen de la Tirana. Cuenta la leyenda que en 1520 viajó por los territorios del sur del imperio incásico (ahora chile) el
adelantado Diego de Almagro, acompañado del sumo sacerdote del sol y su hija, una bellísima
"ñusta" (princesa noble inca) de 23 años. Ellos fueron incorporados por Almagro para evitar un
alzamiento de los indígenas que lo acompañaban, que eran un número muy superior al de los
españoles.

Al regresar al Cuzco, Almagro se enteró del alzamiento en contra del dominio español, al mismo tiempo que el sacerdote intentaba la misma rebelión en la expedición. Al ser descubierto, el sumo sacerdote junto a doce oficiales, intentaron huir, pero fueron capturados y ajusticiados por los españoles, en presencia de la propia ñusta.
Inmediatamente después la princesa incásica huyó,seguida de un centenar de leales guerreros y servidores y se internó en los bosques de la pampa del tamarugal.
La ñusta se convirtió en sacerdotisa y jefe militar de sus hombres. A partir de ese momento ordenó ejecutar a todo español que cayera en manos de sus soldados. La fama de su belleza y crueldad traspasó los límites de su campo de operaciones y empezó a atraer rebeldes de otras comarcas, los que llegaban a ponerse a las órdenes de la que ya era conocida como "La Tirana del Tamarugal".
Un apuesto joven portugués de nombre Vasco de Almeida, trabajaba en esos años en la mina de plata de Huantajaya de Iquique. Una noche Almeida soñó con la Virgen del Carmen, quién le señaló la ruta para llegar a la fabulosa Mina del Sol que le había sido mencionada por un cacique amigo.
Alucinado por su sueño y desobedeciendo los consejos de sus amigos, Almeida se internó en la Pampa del Tamarugal, donde fue aprisionado por los guerreros de la princesa. La ñusta, apenas lo vió, supo de inmediato que no lo podía condenar a muerte. Almeida era un mozo altivo, hermoso y gallardo.
De acuerdo a lo ordenado por el Consejo de Ancianos, el prisionero debía morir, sin
embargo la princesa recurrió a un ardid para salvarle, señalando que la sentencia
debía sser confirmada por los astros, los que demostraron su benevolencia al ser
consultados en la misma noche por La Tirana: el prisionero no podía ser ejecutado
antes del cuarto plenilunio. La princesa descuidó todos sus deberes y la conduccion militar de sus hombres. Toda su dedicación estuvo para el prisionero que ella, personalmente, custodiaba en su casa de piedra. Sus deberes de sacerdotisa también los descuidó, lo que causó una creciente ira en sus guerreros, la que alcanzó su clímax cuando se enteraron de que la ñustase había convertido en la amante del portugués condenado a muerte. En su afán de salvarle la vida, la princesa trató de
llevarlo a su fé en el Inti o Dios Sol, pero todo ocurrió al revés: fue Almeida el que la convirtió al cristianismo.
La ñusta se convirtió finalmente y pocos días antes del cuarto plenilunio, los amantes se juntaron en un claro del bosque, junto a un manantial (se supone que en ese lugar está construido el pueblo de La Tirana). Allí Almeida bautizó a su amante con el nombre de María.

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